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Cuando hacer más de lo mismo no funciona: una mirada desde la terapia sistémica

10 ago
4 min de lectura
mujer reflexionando en terapia psicologica
El problema no siempre es que no estés haciendo suficiente, sino que quizá estás intentando resolverlo de la misma manera una y otra vez.

En terapia sistémica, observar estos patrones repetitivos permite comprender cómo nuestras formas de responder pueden contribuir a mantener determinadas dificultades emocionales y relacionales.


Cuando algo nos genera malestar, nuestra primera reacción suele ser buscar una solución: explicar más, insistir, controlar, preguntar, evitar o esforzarnos más. Pero existe una pregunta que puede cambiar la manera en que entendemos un problema:


¿Y si aquello que haces para resolverlo también está contribuyendo a mantenerlo?


Esta es una de las ideas centrales desarrolladas por Paul Watzlawick al hablar del cambio y de las llamadas soluciones intentadas: aquellas respuestas que utilizamos para solucionar una dificultad, pero que, cuando se repiten de manera rígida, pueden terminar manteniéndola.


Cuando hacer más de lo mismo no funciona

Una de las respuestas más comunes frente a un problema es aumentar la intensidad de aquello que ya estamos haciendo.


Si alguien no nos escucha, insistimos.

Si sentimos inseguridad, preguntamos más.

Si tenemos ansiedad, intentamos controlar más.

Si una conversación no funciona, explicamos todavía más.


El problema aparece cuando la estrategia no cambia, solo aumenta la intensidad.

Watzlawick plantea que algunas situaciones se mantienen precisamente porque seguimos aplicando una solución que no está produciendo el cambio que buscamos.

No necesariamente porque la intención sea equivocada, sino porque la solución dejó de ser útil para esa situación.


En psicoterapia sistémica, observar este tipo de respuestas puede ayudar a identificar patrones de comportamiento que se repiten en diferentes contextos y que pueden estar relacionados con la manera en que construimos nuestros vínculos.


Las buenas intenciones también pueden mantener un problema

Desde una perspectiva sistémica, no se trata de buscar culpables.

Muchas de las conductas que terminan manteniendo un problema surgen de intenciones comprensibles: querer ayudar, sentirse seguro, proteger a alguien, ser escuchado o evitar el conflicto.


Por ejemplo, una persona puede intentar tranquilizar constantemente a su pareja cuando la ve ansiosa. Sin embargo, esa necesidad de tranquilizar puede terminar reforzando la búsqueda constante de seguridad.


De la misma manera, alguien puede insistir en hablar porque necesita sentirse comprendido, mientras la otra persona se distancia cada vez más porque se siente presionada.


Así puede construirse un ciclo donde cada persona responde intentando solucionar el problema, pero su respuesta termina alimentando la dinámica que quiere cambiar.

Esto es especialmente importante al hablar de patrones en las relaciones de pareja, porque muchas veces el conflicto no depende únicamente de lo que hace una persona, sino de cómo las respuestas de ambos se conectan y terminan formando un ciclo repetitivo.


El problema no siempre es el esfuerzo, sino la dirección

Insistir no siempre es negativo. Hay situaciones que requieren tiempo, perseverancia y esfuerzo.


La pregunta es qué ocurre cuando seguimos haciendo lo mismo a pesar de que la evidencia nos muestra que no está funcionando.


A veces creemos que necesitamos esforzarnos más, cuando en realidad necesitamos hacer algo diferente.


Desde la psicología sistémica, esto implica observar no solamente qué está ocurriendo, sino también qué hacemos nosotros frente a aquello que ocurre y qué efecto tiene nuestra respuesta en el sistema de relaciones.


Preguntarte:

  • ¿Qué hago cuando aparece este problema?

  • ¿Qué hago cuando mi primera solución no funciona?

  • ¿Estoy intentando algo diferente o solamente haciendo más de lo mismo?

  • ¿Qué efecto tiene mi manera de responder en la otra persona?

  • ¿Este patrón también aparece en otras relaciones de mi vida?

    puede ayudarte a identificar patrones que antes eran difíciles de ver.


¿Por qué seguimos repitiendo los mismos patrones?

A veces sabemos que una determinada forma de responder no está funcionando y, aun así, seguimos utilizándola.


Puede ser porque alguna vez funcionó.

Porque es la respuesta que conocemos.

Porque nos hace sentir temporalmente más seguros.

O porque creemos que, si insistimos un poco más, finalmente conseguiremos el resultado que esperamos.


Por eso, cambiar un patrón no significa simplemente dejar de hacer algo. Implica comprender qué función cumple esa conducta dentro de la relación o situación.

Una persona puede controlar porque busca seguridad.


Puede insistir porque necesita sentirse escuchada.

Puede evitar porque intenta reducir el conflicto.

Puede complacer porque teme perder el vínculo.

La conducta tiene un contexto.

Y comprender ese contexto permite empezar a observarla de una manera diferente.


Cambiar la pregunta puede cambiar la manera de relacionarnos

Cuando enfrentamos un conflicto, es común preguntarnos quién tiene la razón, quién empezó o quién debería cambiar.


El pensamiento sistémico propone mirar algo diferente:


¿Qué está ocurriendo aquí que hace que esto continúe?


Este cambio de perspectiva no busca responsabilizar a una persona por el problema, sino comprender el patrón de interacción que se está construyendo.


Porque muchas veces el cambio no comienza cuando encontramos una solución nueva, sino cuando dejamos de repetir automáticamente la misma respuesta.


En terapia sistémica, este cambio de mirada permite explorar cómo las personas participan, sin intención, en ciclos relacionales que después experimentan como difíciles de modificar.


¿Sientes que repites los mismos patrones en tus relaciones?

Si reconoces que en tus relaciones, en tu ansiedad o en determinadas situaciones de tu vida vuelves una y otra vez a la misma dinámica, la psicoterapia sistémica puede ayudarte a identificar esos patrones y explorar otras formas de responder.

A veces, el cambio no consiste en hacer más.


Consiste en mirar de otra manera lo que estamos haciendo.

Preguntarte qué estás intentando resolver, cómo lo estás haciendo y qué efecto tiene tu manera de responder puede ser el primer paso para comprender una dinámica que hasta ahora parecía repetirse sin explicación.


Si estás atravesando conflictos recurrentes, dificultades en tus relaciones o situaciones que parecen repetirse aunque hayas intentado distintas soluciones, un proceso de psicoterapia individual o terapia de pareja puede ayudarte a comprender estos patrones y construir nuevas formas de relacionarte.


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